• Mary Mosquera @mary.mosquera

Entre devoción, tradición y un rosario de festejos, llega la Virgen del Carmen


Foto Cortesía.

Las fiestas populares tradicionales y patronales son el reflejo de la identidad cultural y ancestral de las gentes. Estas se manifiestan en todos los campos emocionales posibles, con devoción y solemnidad, en los momentos oportunos y con el ímpetu desbocado que identifica a sus practicantes; aquellas personas encargadas de salvaguardar legados y retransmitirlos generacionalmente.


Cada fiesta que se realiza en el país va en concordancia con la cosmovisión y la historia del territorio; exalta costumbres, ritualidades o elementos que enriquecen la identidad de cada pueblo; otras, aportes hechos por personajes nativos. Una gran mayoría de esos festejos expresa devoción por una creencia o figura divina. En medio de esos festejos, los pueblos se convierten en puntos de encuentros que conectan a turistas ansiosos por nutrirse de los saberes o las expresiones identitarias propias.


Según expertos investigadores, en Colombia se realizan 4.030 fiestas cada año en diferentes contextos y regiones, con diversas motivaciones; todas, alimentadas e interconectadas por un ecosistema sociocultural integrador que transporta al ser humano al goce de sus derechos y a la activación transitoria de la dinámica emocional.


Las huellas que dejan las acciones y manifestaciones de la sociedad representan ese universo multicultural y pluriétnico al que todos alimentan y protegen desde orillas distintas: creencias, figuras asociadas a la santidad, a la música, al deporte, a las artes, las manualidades, la cinematografía, la gastronomía, los rituales, la estética, la cosmetología y cualquier elemento humano o de la naturaleza.


Fantasmas que amenazan las tradiciones


Las tradiciones son una secuencia de transmisiones: costumbres, comportamientos, recuerdos, símbolos, creencias y leyendas, de una persona o colectivo de personas a una comunidad. Con el pasar del tiempo se instituye como un acto cultural integrador del tejido social que se sobreviven en medio de fantasmas amenazadores.


Fantasmas disfrazados de recepción en la economía que desfinancian las intenciones de los promotores de cientos de estas manifestaciones culturales, frenando su irrigación en la sociedad de forma libre, abierta y democrática; sumado a la falta de conocimiento, capacidad o experiencia de los colectivos que organizan el protocolo de realización.


La escasez de escenarios adecuados y de uso libre es otro freno para la realización de manifestaciones culturales. El éxito de una fiesta tradicional popular depende de la suma de varias variables: la garantía del espectáculo, fecha de realización, pertinencia, organización, frecuencia de realización, etcétera, factores que ponen el riesgo de perder la línea patrimonial a las que la ostentan, cientos de espectáculos han perdido sus gigantescas estructuras, para convertirse en eventos; otro tanto de patronales se encuentran en peligro de extinción, como ya se tiene constancia de algunas.


Para detener la tormenta que amenaza con arrasar con las estructuras de las tradiciones culturales del país trabajan varios colectivos, portadores y defensores de la cultura, para evitar que aterricen en el abismo del olvido y muerte paulatina, como ha pasado con un caudal infinito de saberes y manifestaciones.


El 16 de julio se conmemora la Virgen del Carmen


Cuenta la historia de la tradición carmelita que el 16 de julio del año 1251, la imagen de la Virgen del Carmen se le apareció a un general de la marina, entregándole un escapulario del signo culto mariano que libraría del castigo eterno a quienes lo portasen; para el año 1587, este objeto de fe católica recibió el reconocimiento papal y desde entonces ha sido respaldado por millones de feligreses.


La veneración de esta advocación mariana o imagen de la Virgen del Carmen es conmemorada anualmente y tradicionalmente. Se convirtió en la patrona, o símbolo de fe de los marineros de la Armada, de los carabineros, de la Policía, del Ejército, de los conductores, de modo que sus devotos se han multiplicado en cientos de países y continentes.


La fe a la imagen de la Virgen del Carmen es manifestada por otros sectores de la sociedad y se enmarca en identidad cultural de las tradiciones y las fiestas populares, resaltando la importancia para la feligresía que se conserve como el elemento sociocultural que los identifica.


Colombia rinde honores a la Virgen


Este 16 de julio en diferentes ciudades del mundo se le rendirá honores a la Virgen del Carmen, por la devoción de millones de personas que la vinculan con diferentes sucesos de la vida cotidiana, focalizados en la fe de su protección maternal.


Esta advocación mariana que se ha convertido en una tradicional fiesta colombiana, cruza las fronteras de cualquier acto litúrgico. Mientras miles de feligreses conmovidos por la doctrina católica, rezan oraciones en las iglesias, hacen procesiones de santidad y buscan la protección sacramental del escapulario, otros hacen desfiles, cantan, bailan y se embriagan de licor y devoción, en honor a la misma imagen sagrada.


Pasados dos años, en los que la humanidad se sumergió en un estado de emergencia mundial a causa del Covid 19, celebraciones y conmemoraciones fueron suspendidas, llevándose consigo las ansias de los devotos de rendir honor a su imagen divina.

Para este año se anuncian celebraciones saturadas de alegría, música, devoción, amor y gozo, reflejado en el sentido sobrenatural de fe de los pueblos, siguiendo una cadena de mando desde los obispos hasta los últimos fieles de las iglesias.


Las tradicionales alboradas, seguidas de desfiles, repique de campanas, procesiones, eucaristías, consagraciones, rezos de rosario, presentaciones musicales y de más manifestaciones conmemorativas serán replicadas en cientos de ciudades, corregimientos y veredas, para agradecer los privilegios a la santísima Virgen del Carmen.


Ocho festivos más en lo que falta del 2022


En el calendario colombiano aparecen 18 días festivos anuales, diez en el primer semestre, tres de estos fueron removidos para guardarlos los lunes siguientes; de los ocho feriados del segundo semestre, cuatro serán movidos para convertirse en puentes festivos.


En el pasado semestre se conmemoraron los feriados: primero de enero, año nuevo; 10 de enero, día de reyes; 21 de marzo, día de San José; 14 y 15 de abril, jueves y viernes santo; primero de mayo, día del trabajo, 31 de mayo, día de la ascensión; 20 de junio, Corpus Christi; 27 de junio, sagrado corazón y el cuatro de julio, la festividad de san Pedro y san Pablo.


En Colombia, los puentes festivos hacen referencia a los lunes que son feriados y se unen a los domingos, permitiendo que se extienda más el descanso para trabajadores y estudiantes; esto, luego de la expedición de la ley 51 del 6 de enero de 1983, la cual ordena que las festividades que se registren en días laborales sean guardadas el siguiente lunes, conformándose así el llamado puente festivo; consigna también la Ley que los trabajadores del sector público y privado tienen derecho a descanso remunerado por las celebraciones civiles o religiosas.


Para el segundo semestre están resaltadas como feriadas las siguientes fechas: 20 de julio, día de la independencia; 7 de agosto, batalla de Boyacá; 15 de agosto, día de la asunción de la Virgen María; 17 de octubre, día de la raza; 7 de noviembre, día de los muertos; 14 de noviembre, día de la independencia de Cartagena; 8 de diciembre, día de la inmaculada concepción y 25 de diciembre, día de la Navidad.


Colombia, por ser un país alegre, pluriétnico y con un alto grado de devoción, se incluye en sus conmemoraciones anuales otros festejos que no aparecen en el calendario; festividades culturales, ceremonias solemnes y animadas que atraen a millones de visitantes nacionales o extranjeros cada año. Son estos eventos de tradición cultural popular o patronales de asistencia masiva: carnavales, desfiles, caravanas, ferias de libros, de flores, taurinas, agropecuarias, festivales de teatro, danzas, de música y cientos más, para hacer alusión al santo patrón o devoción de la feligresía.



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