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  • Juan Rincón Vanegas @juanrinconv

Isaac ‘Tijito’ Carrillo entre cantos, nostalgias y evocaciones donde el amor se posó en su corazón

Isaac 'Tijito' Carrillo nunca se cansa de contar sus historias de vida y folclor. Foto Cortesía.

El compositor dicharachero, enamorado y talentoso regaló una frase de esas que encantan cuando l viento sopla de frente. “Las mujeres se parecen a las estrellas cuando acaba de oscurecer”. El maestro por estos días está bastante molesto de salud, habla poco y tiene el cuidado de sus familiares.

 

Se trata de Isaac Carrillo Vega, quien nació en San Juan del Cesar, al mediodía del jueves tres de junio de 1937, y por ser tan pequeño y consentido sus familiares comenzaron a llamarlo ‘Tijito’. Así se quedó.

 

Entre su biografía se reseña que las primeras gestas musicales como cantante las hizo al lado de la agrupación ‘Los Playoneros del Cesar’, después hizo pareja musical con Nicolás Elías ‘Colacho’ Mendoza, los famosos ‘Cañaguateros’ y hace varios años con ‘Los Juglares del Vallenato’.

 

También aparece como un excelso compositor y algunas de sus canciones son: ‘La cañaguetera’,  ‘De flor en flor’, ‘La guayabalera’, ‘Las mujeres’, ‘Diez de enero’, ‘La sal de fruta’, ‘El baile de la pluma’, ‘De hinojos’, ‘Lejanía’, ‘El monarca’, ‘Muchachita querida’, ‘A lo tuyo tú’, ‘Mi primo’, ‘Adalina’, ‘La disculpa’ y ‘Negrita linda’, entre otras.

 

A ‘Tijito’, quien se desempeñó durante muchos años como conductor, entre otros oficios, le grabaron sus canciones Alfredo Gutiérrez, Diomedes Díaz, Jorge Oñate, Poncho Zuleta, Beto Zabaleta, Iván Villazón, Los Corraleros de Majagual, Peter Manjarres y Carlos Vives, entre otros.

 

Siempre es un grato honor escuchar a estos juglares y exactamente el 27 de noviembre del 2021, en horas de la mañana tuvo lugar una larga charla donde el maestro Isaac ‘Tijito’ Carrillo, realizó una serie de explicaciones sobre su andar por el mundo vallenato.

 

Con la sinceridad que lo caracteriza fue enfático en señalar. “A mí me sirvió haber nacido feíto, negrito y bajito porque en la vida me ha ido bien, a lo que le añado mi talento para cantar y componer. También me sirvió como conquistar y no tengo quejas de eso. Todo en su debido momento”.

 

Enseguida preguntó. “¿Voy bien?”. Al darle la respuesta afirmativa, continuó. “En el campo de mis canciones gracias a Dios mis vivencias se convirtieron en grandes éxitos, siendo la de mayor aceptación ‘La cañaguatera’, dada a conocer inicialmente por Alfredo Gutiérrez hasta al cabo de los años grabarla Carlos Vives, a quien tuve la oportunidad de abrazarlo, agradecerle y hasta cantar con él. Este artista nos ha dado el valor que merecemos”.

 

Se le pidió recordar la historia de esa canción y dijo.  “La remembranza la tengo en la punta de la lengua. ‘La cañaguatera’, se la hice a una muchacha cuyo nombre es Duvis Guillen. En ese entonces ella tenía 22 años y este servidor 30”.

 

Con su natural gracia y elegancia al hablar, así como lo hace cantando, siguió el relato. “Teníamos un romance y le propuse formalizar un hogar, pero ella decidió irse para Venezuela en busca de otros horizontes. Yo andaba de cantante del conjunto de Nicolás ‘Colacho’ Mendoza, y no era como hoy que el dinero cae más rápido, pero bueno, tenía fijada en mi mente la figura de esa encantadora y morena mujer. Su partida fue un golpe fuerte y me demoré un mes dándole vueltas a ese hecho de amor hasta que pude decirle.

 

“Te juro que yo sin ti estoy acabao, como estoy enamorao te alejas de mí. A pesar de que eres buena me dejas por pobre, como soy un hombre noble yo sufro las penas”.

 

‘Tijito’ cantó ese verso recordando aquel enamoramiento que tuvo hace más de 50 años, donde se desahogó diciendo. “Negra, porque me olvidaste, si yo no te olvido. Qué pena tan grande, perdí la razón, porque allá en el Cañaguate, dejé el corazón”.

 

Volvió a pensar, y entonces recordó lo que nunca contó. “Al cabo de algún tiempo me volví a encontrar con Duvis, la mujer que sonsacó mi corazón. Nos saludamos, y me dijo que había escuchado la canción, pero que ella no me había dejado por pobre, sino porque quería tener un futuro más definido”.

 

‘Tijito’ con la emoción a todo galope no paró de contar, pasando a otro episodio. “En un Festival Vallenato de hace algunos años, le canté tres canciones a Gabriel García Márquez, y me preguntó que cómo me había ido en el amor y le respondí que mejor que en los tiempos del cólera, porque el amor era pegajoso y cuando se escurría llegaba otro”.

 

Se quedó serio y anotó que a él era a quién le preguntaban por sus canciones y sus amores, y le tocaba explicar al pie de la letra, pero nunca había escuchado a un periodista decir lo mismo. Se le indicó que al final se le contaría.

 

Sorprendió en medio del diálogo al manifestar.  “Le regalé una casa a las mujeres que tuve de asiento”, o sea con quien vivió largo tiempo. “Nunca me arrepiento y supe que ellas estaban enamoradas de mí porque se sentía en cada accionar, pero no todo era perfecto”.

 

Esta descripción fue precisa logrando que la magia del sentimiento hiciera posible levantarle la falda a la luna para mirar la profundidad del cielo, amar en silencio sintiendo en su interior el ruido de la tempestad del amor y esperando que la luz de la vida alumbrara el corazón.

 

De esa dimensión es el gigante del canto y la composición, quien nunca deja su sombrero, hoy a sus 86 años, ha sabido lo que es pintar en frases el amor de una mujer y de su amado terruño donde comenzó a darle rienda suelta a la inspiración.

 

Cuando el diálogo llegaba a su fin, miró al cielo y declaró. “Dios me ha dado tanto que a veces no le pido nada porque estoy sobregirado. De todas maneras lo que tengo es lo justo para mis pretensiones”. Soltó una carcajada que lo ha identificado en el mundo musical, donde se ha movido con conocimiento de causa. Gracias maestro, por tanto y que el Dios le otorgue más años de vida.

 

Como estaba acordado el compromiso con ‘Tijito’ Carrillo, se le dijo que el amor aterrizaba cuando menos se esperaba, y es como una flor que nunca se marchita, sino que tiene el aroma preciso que al cerrar los ojos se siente. Es el sentimiento más supremo de la vida.

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