• Mary Mosquera @mary.mosquera

Museo del Acordeón, paradigma cultural con nueve años de reconocimientos


Vuelve a escena un 30 de abril, nueve años atrás. En La Casa de ‘Beto’ Murgas solo reposaba un acordeón de dos hileras; éste respondía a un regalo que el padre de la casa obsequiaba, por buena conducta, a su hijo, quién en su inocencia de niño no dimensionó la riqueza cultural que recibía en sus manos y sin más explicación rechazó. Ante la desatención del muchacho al instrumento, Alberto ‘Beto’ Murgas decidió buscar un sitial preferencial visible en la residencia para que perseverara allí el instrumento de origen europeo.


Días después de la adquisición del acordeoncito, a la residencia de los Murgas llegó de visita un paisano, exvecino en Villanueva - La Guajira; se trataba de Emiliano Zuleta Baquero, acordeonero, compositor y padre de una gran dinastía en el folclor vallenato; lo acompañaban los directivos de la fábrica de instrumentos musicales Hohner.


Al conocer las razones del acordeón que permanecía en un sitial preferencial en la residencia, Zuleta Baquero expresó: “Si supiera tu hijo que, tocando un acordeón como ese, en el año 1938, yo compuse La gota fría”. ‘Beto’ Murgas se sintió halagado y su brillante mente se aceleró a millón por conocer la historia del instrumento que, seguramente, guardaría celosamente una genealogía de sonidos y el reto, se pensó Beto, era descubrirlo.


Otros elementos a favor, como su esencia de villanuevero, tierra denominada cuna de acordeones; su caudal de inspiración, pues su firma aparece en más de un centenar de canciones, y la forma genuina y magistral para ejecutar el acordeón, lo hacen autoproclamaba investigador del folclor vallenato, sus orígenes e instrumentos.


El reto no lo intimidaba, pues su niñez la pasó entre músicos, parrandas y escuchando a los mayores hablar de acordeón. Entrado el siglo veinte, con una mente más madura y después de acumular buena experiencia laboral en los sectores públicos y privados, cómo empleado, dirigiendo y gerenciando empresas, ‘Beto’ Murgas decidió hacer una colección de acordeones, más para satisfacer un deseo de reminiscencia que otro objetivo.


Nació el Museo


Con la visión de satisfacción personal, en la misma casa adecuó un escenario para sus nuevos tesoros, con los cuales la familia compartiría sus días y noches; en el registro de creación aparece la fecha 30 de abril del 2013. Luego que conquistó a la familia, para embarcarse en ese viaje de emociones, añoranzas, sonidos, letras e instrumentos; empezaron entonces los amigos y amantes de la música a sumarse, con donaciones, apoyo emocional o motivando a ‘Beto’ para que siguiera descubriendo los orígenes del instrumento musical más popular del mundo, actividad con la que siempre ha manifestado sentirse a plenitud y feliz.


Se despertó entonces una adicción: mientras más investigaba, más había por conocer; algunos temas circunstanciales, otros vivenciales y otros muy significativos para el contexto o la región. En ese entrelazar y escarbar cosas, ‘Beto’ Murgas consiguió la obra Cien Años de Soledad, del escritor Gabriel García Márquez, escrita en varios idiomas, lo mismo que 16 tipos de acordeones distintos que pertenecen a países diferentes; adicionalmente, dos réplicas de acordeones chinos, que fabricaron tres mil años antes de Cristo, que tienen principios sonoros de acordeón.


Es de admirar la destreza con la que ‘Beto’ Murgas le saca sonidos a los instrumentos que celosamente conserva, para deleite de los visitantes. En una secuencia se le escucha ejecutar el cheng, instrumento que tiene unas características en acordes y sonidos particulares; de éste se deriva la armónica; de ésta un acordeón antiguo dos hileras y luego el actual ‘tres corona’, símbolo de la música vallenata.


En este espacio cultural se les ofrece a los turistas visitas guiadas, por los salones donde reposa la bella historia del instrumento de pitos y, didácticamente, en un lapso de tiempo que no excede los 30 minutos, ‘Beto’ Murgas hace un recorrido desde la llegada del acordeón al continente hasta lo logrado el día de hoy. Con una amena plática que permite abordar diversos temas relacionados con este apasionante universo folclórico, la génesis del acordeón, la historia oral de muchos juglares vallenatos, mitos con respecto al instrumento, los aires de la música vallenata y las leyendas que permanecen intactas en la remembranza de su mentor.


Reconocimientos


El mayor premio que puede recibir Alberto ‘Beto’ Murgas es que Valledupar reconozca que está muy bien representado, con un museo único en su condición, referente cultural del folclor vallenato, desde donde presta un servicio académico y cultural a la sociedad, con dedicación y esmero.


La Casa de Beto Murgas - Museo del Acordeón recibió, en el año 2013, por parte del Ministerio de Cultura el estatus de museo, reconociendo la importancia de las piezas musicales y la valiosa historia que se salvaguarda ahí. La Corte Suprema de Justicia también reconoció el trabajo de ‘Beto’ Murgas y entregó un reconocimiento.


Recientemente el Parlamento Andino reforzó esos reconocimientos, con la declaratoria de ‘referente cultural de la región Andina’, confirmando que el acordeón se interiorizó en todos los rincones del país y el exterior.


Con el estatus de museo, que describe a una institución dedicada a la adquisición, conservación, estudio y exposición de objetos de valor para la ciencia y el arte, como elementos culturalmente importantes para el desarrollo de los conocimientos humanos y la declaratoria de referente cultural, que le permite hacer viral el museo en toda la región Andina, se refuerza internacionalmente el acordeón y los componentes de la música vallenata.


Es un logro indudablemente significativo para la cultura vallenata, que se conozca en el mundo que en Valledupar hay un nicho, cuya columna vertebral es el instrumento europeo que llegó y les inyectó una nueva consciencia cultural a actores del folclor y les ofreció un ingrediente especial a su musicalización. Hoy la semilla germinó en abundancia y produjo cantantes, compositores, acordeoneros, investigadores, arreglistas, historiadores y escritores, con más de 300 títulos de libros originados por la implementación del acordeón en la cultura musical de la región.


Como llegó el Museo al Parlamento Andino


El parlamento Andino es un órgano conformado por los cinco países que tienen injerencia en la zona andina: Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú. Cada miembro tiene una representación de cinco parlamentarios elegidos/as por voto popular, para una representatividad de 25 miembros con voz y voto en cada plenaria. Tiene como misión armonizar las leyes de la región, garantizar la participación ciudadana, fortalecer la integración andina y latinoamericana, regionalizar buenas prácticas de gobierno y políticas de Estado, para afianzar la identidad y la cultura andina.


El Parlamento nace como un proceso de integración de las diferentes expresiones culturales que se presentan en la región; su trabajo se enfoca en visualizar las características etnográficas, creativas, artísticas (incluyendo los elementos y materiales para su elaboración), así como el recorrido histórico y la diversidad de sus países miembros.


Por ser el Museo del Acordeón, un lugar turístico de puertas abiertas, asequible a todo tipo de público, es un lugar obligado para visitantes con cualquier condición social o económica; presidentes, ministros, embajadores y en general personas de muchas partes del mundo se han sumergido en ese océano de saberes y sonidos, para presenciar una tertulia o simplemente deleitar la mirada con las diferentes formas de instrumentos.


Juan Manuel Daza Iguarán, un representante a la Cámara del Caribe colombiano, gran admirador, como muchos, de lo que hace ‘Beto’ Murgas en el museo, explicó a sus colegas lo que representa el Museo para la cultura musical nacional, argumentando que en ese lugar reposa el instrumento símbolo de la música folclórica de Colombia. Convencer a los presentes no fue difícil, puesto que los otros cuatro países miembros son admiradores de la música de acordeón y muchos de sus ciudadanos ilustres ya habían visitado La Casa Museo.


Durante la siguiente plenaria del Parlamento, realizada en la ciudad de Bogotá, con quorum completo, se expuso el proyecto justificado ampliamente por el significado que este espacio tiene para el patrimonio histórico, cultural y folclórico de Colombia y la región Andina. Además, es el único museo de este instrumento en el país y uno de los pocos que hay en Suramérica.


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