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  • Mary Mosquera @mary.mosquera

Un nuevo año de renovación


Imagen de Cortesía.

Unos minutos antes de las 12 campanadas que anuncian la agonía de un año para dar paso a otro, la noche del 31 de diciembre; en la radio se unifica una misma canción con versos inmortales que hacen parte del patrimonio sonoro latinoamericano. “Las campanas de la iglesia están sonando / anunciando que el año viejo se va / la alegría del año nuevo viene ya / los abrazos se confunden sin cesar”, es el tema ‘faltan cinco pa las 12’ escrita por el compositor venezolano Oswaldo Oropeza. Es como un proceso de mudanza o renovación, muchos momentos vividos pasan a la sección de historias y una nueva página del libro comienza a escribirse.


Acorde con la melodía de la canción y de forma milimétricamente coordinada, una sombrilla de luces pirotécnica multicolor pareciera abrirse iluminando el cielo para confirmar el final de un ciclo que, para bien o para mal, siempre deja recuerdos en la vida de las personas. Fue para el año de 1963 cuando se escuchó por primera vez la canción ‘faltan cinco pa’ las doce’ en la voz del intérprete Néstor Zavarce. Casi 60 años más tarde la canción sigue sonando como himno nacional de la temporada de noche buena.


Se lee en la historia que, en el año 1582 el papa Gregorio XIII creó el calendario gregoriano que es el utilizado por la mayoría de los países, en este almanaque se proclamó el 01 de enero como el inicio del año, fue entonces a partir de ese año que el mundo empezó a celebrar en esa fecha para despedir un año viejo y dar la bienvenida a otro nuevo. Desde entonces es la noche del 31 de diciembre la última del año y en todo el mundo se comenzaron a crear cultos y tradiciones en torno a esta celebración.


Costumbres y tradiciones en noche buena


Millones de hogares en todo el planeta celebran con acontecimientos o preparaciones, las tradiciones de final del calendario según las costumbres en sus ciudades o regiones. En Colombia son varios los rituales ligados a la culminación de cada ciclo, estos van desde la quema de un muñeco en representación del año viejo, vestir prenda interior de color amarillo, ingerir 12 uvas, salir a la calle con una maleta, tirar papas debajo de la cama, regalar lentejas, hasta la cena familiar con los alimentos de la temporada; son legados que se han heredado por generaciones y que se mantendrán a través del tiempo.

Estas costumbres presagian un nuevo año lleno de prosperidad, bienestar, alegrías y placeres; mientras que con la quema del muñeco de año viejo se busca incinerar las dificultades vividas y limpiar el alma para recibir los augurios nuevos. Es normal ver en los muñecos de año viejo la representatividad de alguna figura pública, políticos, deportistas o ciudadanos del común, ardiendo en llamas, como forma simbólica de manifestar repudio. Estos muñecos se hacen del tamaño de una persona, con ropa vieja y se rellenan de trapos, periódicos o aserrín de madera.


Vestir una prenda íntima de color amarillo es señal de prosperidad económica, mientras que de color rojo son augurios de éxito en lo relacionado con los sentimientos amorosos; con la ingesta de 12 uvas a la media noche, una por cada mes y acompañada de un deseo, se presagia un año de sueños y metas para cumplir; un recorrido a la cuadra o a la manzana residencial con una maleta es señal de una agenda llena de viajes en el año que comienza; Tirar tres papas debajo de la mesa, una pelada, otra sin pelar y una tercera pelada a la mitad; a la media noche y sin mirar se toma una y según los agoreros, estas descifran la abundancia económica de los 12 meses siguientes, si tomas la pelada, es señal de un año sin dinero y por el contrario, si tomas la que está sin pelar, quiere decir que pasaras los 12 meses con dinero.


El acto de regalar lentejas a la mitad de la noche buena, mientras se da un abrazo entregar un puñado de lentejas, lo relacionan con buena salud y buena fortuna, de ahí que muchas personas no solo se alimentan con este grano, pues suelen ponerlo en lugares donde se acostumbra a mantener dinero, como los bolsillos de la ropa o la billetera. La cena en la noche buena es un símbolo de unión familiar, de reencuentro y buenos deseos para el periodo que comienza; la preparación de los alimentos es especial, se acostumbra a comer tamales, lechona, pavo, pernil de cerdo o gallinas rellenas, lo mismo que una variedad de asados; los dulces también tienen su espacio en la mesa: natilla, buñuelos, arroz con leche, mazamorra y brevas.


Gastronomía latinoamericana en noche buena

Foto Cortesía.

El objetivo de los rituales que se hacen en la noche buena tiene un mismo fin, independientemente la ciudad del mundo donde se realice el festejo, se busca atraer la buena suerte para el año que empieza; de ahí la decisión perentoria, para llevarla a cabo en todo el mundo.


En Argentina, la ingesta de los alimentos de la cena de noche buena tiene un orden, inicialmente se empieza con huevos rellenos, luego melón con jamón, empanadas y arrollados, posteriormente se procede con el plato principal, que en la mayoría de las veces es un asado. En Brasil la cena de fin de año es arroz con pollo a la brasileña y lo acompañan con una preparación de un ‘tronco’ (una carne rellena). En Bolivia la tradición es una picada con variedad de carnes, incluyen res, cerdo, cordero y pollo. En Chile se celebra con su pan de pascua y una bebida llamada ‘cola de mono’, mezcla de licores y especies.


Los cubanos tienen dos platos típicos para noche buena, el congrí y los chuchis fritos, además de los asados y los pasteles de ron. En Ecuador se preparan mariscos en diferentes formas, galletas y quesos. En Honduras celebran la noche de año nuevo con rosquillas, hechas de maíz y cuajada con miel de panela. Mientras que en República Dominicana acompañan las preparaciones de carnes con ensaladas dulces, arroz con verduras, legumbres y leche de coco. En Perú acostumbran a cenar pavo o un lechón relleno, acompañado de un arroz navideño.


En Panamá también se cena con pavo acompañado de verduras y arroces. En la mesa de las familias de Puerto Rico se consume pasteles con carne. En Paraguay se come una exquisita chipa paraguaya, es una preparación de maíz y queso. Por su parte los uruguayos acostumbran a celebrar con huevos rellenos y carnes en diferentes preparaciones. En Venezuela es tradicional el pan de jamón, el asado y las hallacas.


Otras regiones del Mundo


Fuera de estos países suramericanos, también conservan sus tradiciones para la noche del 31 de diciembre. En Grecia se prepara una torta con una moneda de oro y a quien le toque la porción con la moneda, tendrá suerte durante el año. Mientras que los irlandeses acostumbran en la noche buena, golpear las paredes con panes como ritual para atraer la buena suerte.


En Japón lavan las casas por dentro y por fuera, un día antes de la celebración y reciben el año nuevo con 108 campanadas, como una representación simbólica de evitar los 108 pecados que pueden cometer los humanos. En Dinamarca el pri

mer día de año nuevo rompen platos contra las puertas de las casas de amigos y familiares para ahuyentar a los malos espíritus y traer buena suerte. Mientras que los panameños queman muñecos que representan a políticos o personajes populares que tuvieron alguna relevancia durante el año mientras degustas de preparaciones de carnes y dulces.


En Italia la tradición es, luego de los buenos deseos, brindar con vino que, hecho en el país, en algunas regiones lanzan muebles por las ventanas y suelen cenar con lentejas. En Filipinas acostumbran a vestir prendas decoraciones y lunares como símbolo de buena suerte. Mientras que en Escocia hacen grandes fogatas desde la noche del 31 hasta el dos de enero para ahuyentar los malos espíritus.


Balances y autoevaluaciones


Al cerrar un siclo se acostumbra a hacer un balance de las metas fijadas a comienzos del periodo, con el fin de evaluar la efectividad, impacto o beneficios logrados. Estos balances no siempre dejan buenos saldos; las empresas hacen las acostumbradas relaciones ganancias – pérdidas; las entidades públicas, tienen establecido rendir cuentas de las acciones y evaluar la efectividad o pertinencia frente a los resultados obtenidos; los periódicos o emisoras, recopilan la información de mayor relevancia durante el año, para publicarla como resumen y es natural que los seres humanos también, en su individualidad, se autoevalúen para conocer sus logros.


Cerrar una etapa y evaluar, es solo un ejercicio que ayuda a reflexionar si se cumplieron las metas o por el contrario quedaron líneas en rojo, pero esta tarea no sólo conviene hacerla al finalizar el año, si no por el contrario, a lo largo de los ciclos o fases por las que se pasa en la vida. Todo proceso deja enseñanzas valiosas, ya sea para replicar o para evitar. Desde Nicho Cultural abrazamos junto a nuestros lectores el año que empieza y despedimos el que se acaba con la inmensa satisfacción de haber compartido información que fue de gran valor para ustedes y con el compromiso de acertar en nuestras líneas con el interés de quienes nos siguen.


¡Venturoso Año Nuevo!

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