• Mary Mosquera @mary.mosquera

Una cátedra para salvaguardar la cultura vallenata como activo de país


Imagen de referencia y de cortesía.

Son varias las estrategias que se han venido tejiendo, desde diferentes nivelas de gobierno, para resguardar el vallenato auténtico de la devastadora ola de modernismo que ha intentado, por todos los ángulos, dispararle hasta pegar en el blanco. Los esfuerzos fusionados de los gobiernos, nacional y regionales, han diseñado modelos que eviten que la historia, el legado y las leyendas que encierra el género vallenato, caigan en un abismo de olvido y muerte paulatina, como ha pasado con un caudal infinito de saberes y manifestaciones culturales en el país.


Incluir una cátedra vallenata o espacio pedagógico formal en el pensum de los colegios y universidades de la región Caribe es resaltar la importancia de esta, sobre otras músicas que también hacen parte de la riqueza cultural de la nación y, en particular, de los géneros musicales caribeños, pues el vallenato responde a una fusión de sonidos: el de los pueblos negros o cantos de los esclavos africanos, los ritmos de danzas tradicionales de los pueblos indígenas, letras y melodías del quehacer de las gentes de la región caribe, elementos de la poesía española y un instrumento musical de origen europeo.


En 2015 fue implementada en la Universidad de La Guajira la cátedra Licenciatura en Música, con énfasis marcado en el vallenato, proyecto diseñado por el investigador, músico y psicólogo Roger Bermúdez Villamizar. Un suceso con la misma importancia y en diferentes contextos, se busca en Valledupar, para el año 2023, con la implementación de la cátedra vallenata en los colegios públicos de Valledupar; toda vez que el vallenato requiere medidas urgentes de salvaguardia como patrimonio cultural inmaterial de la nación, declarado desde 2015, según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura – Unesco, dando rienda suelta para que la música de acordeón pueda irrigarse a través de la sociedad de forma libre, abierta, multicultural, pluriétnica y democráticamente.


Un primer intento


Todas las condiciones estaban dadas para que en el año lectivo 2012, en las instituciones educativas públicas y privadas del departamento del Cesar, se implementará la cátedra ‘valores y talentos vallenatos Consuelo Araujonoguera’; ello, luego de surtir los trámites requeridos para ser aprobada y quedar a disposición del Ministerio de Educación, que debió ordenar su implementación.


Al no ser acatada la orden de inmediato, los sueños e ilusiones de muchos vallenatos se fue diluyendo con el pasar de los días, hasta que llegó el primer tropezón: la infertilidad de la cátedra, a raíz de una demanda que reposa en los archivos documentales del Congreso de la República, con el rótulo de ‘Sentencia C-054/13’; allí se consigna la respuesta de asequibilidad de la cátedra, salvo que declara inexequible la expresión “de obligatorio cumplimiento”, lo que desobliga su implementación y la convierte en una opción libre de las instituciones educativas y/o gobiernos regionales.


En los alegatos que tuvieron lugar para desestimar el obligatorio cumplimiento versaron, según los demandantes, lo siguiente: la violación al derecho y privacidad cultural y musical de los pueblos étnicos con sus tradiciones, la imposición de una simbología musical, caja, guacharaca y acordeón, repetida y difundida hasta la saciedad y, se argumentó también, que el proyecto no surtió en proceso de concertación con los grupos étnicos, indígenas y afro.


Según la misma sentencia, era procedente la implementación de la cátedra, como opción válida de conservar las tradiciones culturales, con su génesis, su memoria y las nuevas manifestaciones vivas, que hacen perdurar la tradición y la proyectan hacia el futuro, convirtiéndola en deber constitucional, pues se trata de una producción cultural colombiana que lleva inmersa dentro de sí, una gran parte de la historia nacional con líricas, cantos y relatos que describen anécdotas y vivencias de la región, a través de ritmos, melodías y armonías, que hablan también, de esa historia mestiza, multicultural y pluriétnica.


Salvaguardia de la identidad cultural


En el comité intergubernamental realizado en Namibia, África en el 2015, donde la Unesco incluyó en su lista el vallenato como Patrimonio Cultural Inmaterial que requiere medidas urgentes de salvaguardia, se dio a conocer un aparte del texto que argumentaba la declaratoria: “El vallenato es un género musical tradicional surgido de la fusión de expresiones culturales del norte de Colombia: canciones de los vaqueros del Magdalena Grande, cantos de los esclavos africanos y ritmos de danzas tradicionales de los pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta”.


Esa salvaguardia requiere del esfuerzo de todos los sectores sociales y estratos socioeconómicos, públicos y privados, de forma individual o colectiva que haga posible, la protección de esa identidad que le pertenece a la Nación y fortalece el desarrollo socioeconómico y turístico, de la música vallenata como riqueza cultural creada y labrada en Colombia.


El proceso de concordancia que dio origen a la expresión musical definida como vallenato fue engendrado desde tres vertientes culturales distintas y muy cercanas que, a la postre, resulto siendo una dinámica diacrónica que incluye fenómenos de aculturación, hibridación, apropiación y suplantación, que dependieron de la capacidad de adaptación a ese género, a lo literario y musical, descritos por protagonistas de la región caribe.


Doblan fuerzas para la implementación de la cátedra


Desde la alcaldía de Valledupar y la gobernación del Cesar se está estructurando una iniciativa que permitiría implementar la cátedra del vallenato en los colegios oficiales de la capital cesarense, a partir del año lectivo 2023, buscando con ello aportar a la protección de esta cultura musical que requiere medidas urgentes de salvaguarda.

La consolidación del proyecto asegura un modelo pedagógico que permita a los sectores escolarizados de la sociedad vallenata ahondar en conocimientos, introducirse en esos nichos de saberes de la música de acordeón y de las herramientas para su reproducción; apoderarse del conocimiento, de la historia, de anécdotas, costumbres y vivencias musicales, que hacen parte de la columna vertebral de los activos culturales del país.


El proyecto, que aún se encuentra en borrador, ofrecerá un portafolio de posibilidades a los estudiantes, pues además de formarlos en conocimientos históricos de la música, sus protagonistas y el recorrido continental y ancestral de los instrumentos para su interpretación; les permitirá desarrollar habilidades en canto, escritura, danza, artes escénicas y demás expresiones culturales que lo abrazan. La cátedra del vallenato detallará las pautas curriculares, intensidad horaria y criterios de aprendizaje.


Otro ítem trascendental que aportará mucha riqueza locativa y turística a la cátedra vallenata, es la construcción del Centro Cultural y de Convenciones de la Música Vallenata, obra que viene ejecutando la Gobernación y que tiene agendada, como fecha para iniciar operación el año 2023. En este escenario a varios niveles, se preservará la identidad cultural vallenata, sus actores, elementos y acontecimientos.

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