El Paso está listo para honrar a San Marcos y a Alejo Durán
- Redacción Nicho Cultural
- hace 16 horas
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Cerca de cuatro décadas atrás, a la fiesta patronal le adicionaron un acontecimiento memorable, como estrategia para rendirle honores sempiternos a Alejo Durán: El festival Pedazo de Acordeón.
Cuando le preguntaron a Alejo Durán qué fecha le gustaría para el festival vallenato que crearían en su honor respondió sin pensarlo que el 25 de abril porque ese era el día de San Marcos Evangelista, santo patrono al que desde hace más de cuatro siglos han venido rindiendo honores, de generación en generación, en El Paso, un apacible pueblo del Cesar, situado entre los ríos Cesar y Ariguaní, que antaño servía de habitación a vaqueros, agricultores, ganaderos, tocadores de tambor y, después, grandes cantadores y acordeoneros, como los Durán, que hoy registra la historia como una de las grandes dinastías del vallenato.
En abril de 1968, Alejo Durán se había proclamado rey del primer Festival de la Leyenda Vallenata, en Valledupar, certamen al que regresó en 1987 cuando tuvo lugar la versión rey de reyes, que ganó Nicolás ‘Colacho’ Mendoza. Ese año, Durán era un fuerte rival que tenía ‘Colacho’ y el pueblo lo proclamaba ganador, pero tuvo un contratiempo en la interpretación del merengue que le derrumbó el reinado ya dado por la fanaticada. Alejo reconoció su error y se disculpó, pero el pueblo pasero decidió que él sería su rey, entonces crearon un festival en su honor y lo bautizaron con él nombre que él le daba a su instrumento: ‘Pedazo de acordeón’.
Un acontecimiento entendible y memorable, pues en la memoria de los más longevos de El Paso y en registros sonoros de los juglares de la región aparece testimonios de que Alejo le profesaba gloria y honra al santo San Marcos, al que en 1896 le había hecho el canto ‘El patrón de la sabana’: “Me saluda a Luis Feline, a Víctor y a los muchachos, si los viere me le dicen que me esperen pa’ San Marcos, el patrón de la sabana; El paso es un panorama que guarda recuerdos gratos”. Por esa razón, en cada ocaso de abril, sin importar qué tan lejos estuviera o qué tan dispendioso fuera el camino de regreso, volvía para reencontrase con los suyos y exaltar juntos una tradición espiritual legada por sus ancestros.
El guardián de la sabana
Eran los años 1600 y en las sabanas de El Paso se establecieron grandes haciendas con hatos ganaderos, como ‘Las Cabezas’, cuyo tamaño era tan colosal que abarcaba partes de otros municipios como Chiriguaná y Chimichagua. El relato oral da cuenta de la pérdida de un ganado en esta hacienda y como su número era considerable, el propietario hizo una promesa a San Marcos: si le hacía el milagro de aparecerle las reses, él crearía una festividad en su honor. Poco después, vieron acercarse a la hacienda a un pastor de barba larga que traía con él el ganado perdido y lo llevó derecho al corral correspondiente. Entre alegría y gratitud, se acercaron al corral, donde hallaron el ganado, pero no al pastor, concluyendo así que se trató de la respuesta del santo. Este acontecimiento dio origen a la fiesta.
El relato explica por qué la imagen de San Marcos, que en otras latitudes está custodiada de un león que simboliza la valentía, la realeza y la voz poderosa del evangelista, en El Paso está escoltada por un toro, animal bravo y cimarrón que a menudo se escapaba de los potreros, atravesaba las sabanas y se perdía en las montañas del Cesar, pero que, por obra y gracia de un milagro, mudaba su carácter y permitía ser encontrado y devuelto al corral.
Así, los ganaderos de El Paso han visto a San Marcos como el guardián, atribuyéndole no solo el cuidado de los aminales, sino de las cosechas en general, el regalo de la lluvia temprana para la vida de los cultivos y de la gente. En el imaginario colectivo se encuentran relatos sobre ganaderos que acostumbraban donar reses para la fiesta.
“San Marcos era un aliado de los paseros en la guerra de los mil días. Cuando los bandoleros se metieron y se robaron hasta las prendas de San Marcos, el santo intercedió”, cuenta César Botero, presidente de la Junta Profiesfas de San Marcos Evangelista 2026, quien junto con su equipo trabaja día y noche para fortalecer las festividades religiosas desde lo cultural, lo social y lo tradicional, pero sobre todo para acercar a la gente a su historia y a su santo.
Inicialmente, las fiestas de San Marcos se celebraban el 24 y 25 de abril en la hacienda Las Cabezas, donde tenían lugar actividades como misas, cumbiambas y tamboras; cuando se construyó el templo en el pueblo, en 1700, la celebración fue trasladada,
La cita de este abril
La junta organizadora tiene todo preparado para que este año, de nuevo y durante cuatro días, del 23 al 26 de abril, en cada rincón de El Paso se revivan las hazañas de San Marcos, para que las generaciones antiguas relaten a las nuevas cómo el patrono ha resguardado al pueblo pasero durante estos siglos, cómo obró el milagro de encontrar el ganado perdido en tiempos de la colonia y cómo sus milagros perviven hasta hoy.
En esta ocasión, cuando el Festival Pedazo de Acordeón llega a su versión 37, los organizadores han decidido rendir un homenaje a Tomás Alfonso ‘Poncho’ Zuleta, conocido en el universo del vallenato como ‘El Pulmón de Oro’. Los concursos del festival incluyen competencias de acordeoneros infantiles, juveniles, aficionados y conjuntos completos, así como concursos de piqueria mayor y canción inédita.

La programación de las fiestas patronales incluye alboradas, procesiones, eucaristías, fandangos y otras actividades culturales, de modo que hay espacios para todas las edades, edades y horarios. Aunque la fecha oficial de las fiestas se promociona para cuatro días al final del mes, las actividades empezaron con una sentida alborada para recibir al mes de abril, siguieron con un conversatorio sobre la importancia de las fiestas patronales, talleres sobre música tradicional, así como elaboración de máscaras y gigantonas.
Entre 16 y el 24 de abril tendrá lugar la Novena en honor a San Marcos Evangelista, el 18 de abril comenzarán los concursos de juegos tradicionales y muestras artísticas, además de otras actividades religiosas. El 24 de abril, día de cierre de las novenas y mientras continúan los concursos de juegos tradicionales y las muestras artísticas, se realizará la feria gastronómica, cultural y artesanal. Este es el día del desfile de la Doña Gigantona (expresión popular de la cultura de pueblos anfibios) y su corte de muñecos, amenizada por la Asociación de muñequeros y Gigantoneros de El Banco y la banda La Valerosa.
“El 25 de abril comienza con la alborada que da apertura al festejo a San Marcos, que es un evento lindo y que se conserva, expresa la magia, el fervor y la alegría. La gente espera a las 4am la banda en el atrio de la iglesia, baila sus fandangos delante de la iglesia y salen a recorrer las calles gritando que ¡viva San Marcos!”. Como lo expresa César Botero, la cita será en el atrio de la iglesia de San Marcos Evangelista – plaza Alejo Durán, para participar en la Alborada musical que, con el acompañamiento musical de la banda La Valerosa, recorrerá las principales calles de El Paso, para regresar al mismo lugar, donde a las 7 de la mañana habrá misa de sanidad y petición por los enfermos y a las 10 de la mañana la solemne eucaristía en honor a San Marcos, presidida por el obispo de Valledupar, monseñor Oscar José Vélez Isaza.
Hacia las 11 de la mañana comienza el fandango tradicional y a las 4:00 de la tarde comienza la procesión con la imagen de San Marcos, considerado por los lugareños como el momento más emotivo porque toca las del nativo del pasero nato que es sanmarquero con cuerpo y alma; más allá de lo religioso, es algo cultural de conexión ancestral con la tierra.
La fiesta que cuenta con el apoyo de la Junta Profiestas, la alcaldía municipal de El Paso y el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, entre otros, cierra con el fandango, que es una tradición que data de más de 200 años cuando se comenzaron la música de bandas, y el fandango popular, desde las 8:00 de la noche.
La invitación es, entonces a vivir a San Marcos, pues más que una fiesta es es evocar muchas cosas en el tiempo, recordar a los que ya no están, agradecerles por su herencia de fe; es ser protagonista o testigo de las mandas o favores que se pagan a través de actos como caminar hacia atrás, andar descalzos, salir sin camisa, hacer largos ayunos o llevar la ropa del 24 hasta el 25 cuando entra el Santo Patrono y llevarle prendas que van pueden ser oro y plata, pero también la devoción expresada de diversas formas.











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