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  • Mary Mosquera @mary.mosquera

Premios ‘Abel Antonio Villa’ para salvaguardar la memoria del Juglar


Orangel 'El Pangue' Maestre, exaltado en los premios. Foto Cortesía

La Fundación Abel Antonio Villa nació para perpetuar en la memoria de los amantes, seguidores y defensores de la música, lo que fue en vida el juglar conocido como ‘el padre del acordeón’ y el aporte que le hizo al folclor vallenato y en general, al ecosistema cultural del país. Entre sus muchas acciones, la fundación que lidera Aida Luz Villa, hija del ya fallecido cantante, acordeonero y compositor; es realizar anualmente una gala, en la que se premia el trabajo que hacen artistas y medios de comunicación para proteger el folclor.


La segunda versión de los ‘Premios Abel Antonio Villa’ se llevó a cabo el pasado 24 de agosto de 2023; vale la pena aclarar que durante los años 2020 y 2021 el certamen no se pudo realizar, dado a que la población mundial se encontraba inmersa en la pandemia del Covid 19.


En total 15 portadores de cultura, en igual número de categorías de concurso, recibieron una estatuilla con la imagen del juglar vallenato, como reconocimiento al trabajo que hacen para salvaguardar la música. Los ganadores fueron escogidos según los resultados que arrojaron las votaciones que hicieron las personas de forma libre, a través de las plataformas sociales y la página de la fundación durante varias semanas.


Destacados en la gala de premios

En esta versión de los ‘Premios Abel Antonio Villa’ se exaltó al reconocido acordeonero Orangel ‘El Pangue' Maestre Socarras. ‘El Pangue’ es heredero de varias dinastías musicales, por sus venas corre un infinito caudal sonoro y melódico; pues la tierra que lo vio nacer es Villanueva en La Guajira, conocida como “la cuna de la música vallenata”, una población que alimenta a cantantes, acordeoneros, compositores, percusionistas y poetas.


Maestre Socarras ha ganado varios festivales, en varios municipios de La Guajira, en algunos pueblos del Cesar y en Valledupar ganó en dos categorías, en distintos años, el festival vallenato; otros en el territorio nacional se han realizado en su honor, Quizás sus mejores notas quedaron plasmadas en grabaciones, adornando las voces de intérpretes como su paisano guajiro Silvio Brito, Beto Zabaleta, Iván Villazón y otros cantantes más.


Este año cuando se conmemoran sus 50 años de vida artística, ‘El Pangue’ recibe este nuevo galardón con el rostro del juglar Abel Antonio Villa, músico al que admiró toda su vida y creador de muchos de los acordes musicales que actualmente les enseña a sus alumnos, en la fundación Social Musical Pangue Maestre, que lidera en la ciudad de Barranquilla donde reside con su familia.


Canales para la preservación musical

Es una constante en Colombia difundir, a través de programas vallenatos especializados, en varios formatos y por diferentes medios de comunicación, el conjunto de elementos o acciones que alimentan ese folclor, declarado por la UNESCO como Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad y que registra una alerta con medidas urgentes de salvaguardia, pero que en muchas ocasiones, ha sido frágil ante tantos ataques a su esencia innata.

Esta visión de salvaguardia, concuerda con el objetivo misional de la Fundación Abel Antonio Villa, pues en su pasada gala de premios, exaltaron el programa ‘En vivo y contigo’ que se trasmite de lunes a viernes, en horas de la tarde, a través del Canal 12 de Valledupar, su mentor y director es Javier Oñate Alí un comunicador graduado, amante y defensor del folclor vallenato con más de 32 años de experiencia en los medios de comunicación.


Actualmente Javier Oñate, aparte de la conducción y dirección del programa ‘En vivo y contigo’ con el cual ganó la estatuilla como mejor programa vallenato que se trasmite por televisión, imponiéndose a otros espacios que emiten otros canales regionales como Telecaribe y canal Tro, dirige una emisora en la web, que se puede sintonizar desde cualquier rincón del mundo a través del enlace www.reyali.com con transmisión musical las 24 horas y una programación de más del 70% de vallenato tradicional.


Otro premio de relevancia fue otorgado al programa ‘Kallenatiando’ que se emite por la emisora capitalina La Kalle. Durante la noche de premiación, también se hizo un reconocimiento a dos referentes de la música tropical colombiana, destacados por su trasegar artísticos: el cordobés Noel Petro, ‘padre del requinto eléctrico’, cantante, humorista y torero, y a Dolcey Gutiérrez, un cantautor que ejecuta el acordeón y sus canciones siempre están cargadas de humor y picardía, Gutiérrez nació en una población de departamento de Bolívar hace poco más de 80 años.


Abel Antonio, ‘El padre del acordeón’

En una forma simbólica Abel Antonio Villa fue catalogado como ‘el padre del acordeón’, instrumento que hizo amigo, aliado y protegido, el cual conoció desde su niñez y unido a este, trasegó hasta el final de sus días. Ese privilegio paternal le correspondió, por ser el primer músico vallenato que compuso, interpretó y grabó sus canciones en pasta sonora, acontecimiento que se dio un mes cualquiera del año 1943.


Abel Antonio Villa Villa, creó su propio estilo para tocar el acordeón y fue de los primeros en marcar su propio derrotero para ejecutar el instrumento y componer canciones motivado por la cotidianidad del entorno y la región. Tercero entre once hermanos nacidos en el corregimiento de ‘Piedras De Moler’, jurisdicción del municipio de Tenerife en el departamento del Magdalena. Muchos días de su vida vio asomar la luz del sol en el cielo pivijayero al lado de su esposa Débora y sus seis hijos. Fruto del romance con otras mujeres le nacieron nueve hijos más.


A la edad de 12 años, ya Villa Villa tocaba con gran maestría el acordeón, pues la constancia de practicar día y noche le dio resultado. Sus inicios fueron como la mayoría de los juglares, un acordeón de dos teclados que le obsequiaron sus padres. Cuando corría el año 1942 salió de su casa a prestar el servicio militar, pues para aquella época era obligatorio, estando por fuera, se propaga la noticia de la muerte de una persona homónima suya, familiares y parientes, sin confirmar la información, dan por hecho que era el acordeonero y de inmediato se organizó un improvisado velorio con ausencia del féretro.


A la quinta noche de velación, aparece Abel Antonio Villa, que luego del servicio militar, se había quedado emparrandado con algunos amigos, sin avisar a sus familiares. De este acontecimiento nació uno de sus más grandes éxitos musicales, ‘La muerte de Abel Antonio’. “La muerte de Abel Antonio / en mi tierra la sintieron los muchachos / fueron cinco noches que me hicieron de velorio / para mis nueve noches, todavía me deben cuatro; pobrecita, madre mía / por mi muerte lo mucho que sufriste / Abel Antonio no muere todavía / Abel Antonio muere cuando Dios lo necesite


Abel Antonio Villa fue el creador de cualquier centenar de canciones y convirtió en éxito muchas de ellas grabadas por él o por otros artistas, se recuerdan algunas como: ‘Mi candelaria’, ‘Ana María’, ‘El pleito’, ‘El lorito fino’, ‘La pobre negra mía’, ‘La muerte de Abel Antonio’, ‘El ramillete’, ‘Las cosas de las mujeres’, ‘El higuerón’, ‘Recógete’, ‘Labios rojos’, ‘Amalia Vergara’, ‘Soy de la montaña’, ‘Mis hijos porqué se van’, ‘Río Ariguaní’, ‘Árbol seco sin hojas’, ‘Soy tu marido’, ‘María Milé’, ‘Zoila’, ‘Los amores de Zoila’, ‘La camaleona’, ‘Isabel Martínez’, entre otras.


En su recorrido musical siempre reconoció como contendores a los juglares: Emiliano Zuleta, Francisco ‘Pacho’ Rada, Luis Enrique Martínez, Juancho Polo Valencia y Alejandro Durán. Participó en el festival vallenato en los años 1968 y 1969 sin suerte y en 1999 recibió la corona como rey vitalicio del evento folclórico y recibió grado honoris causa en el año 1989 en el colegio Manuel Rodríguez Torice de Cartagena. Una insuficiencia renal puso fin a su caudal de inspiración y talento para tocar acordeón el 10 de junio de 2006 (q.p.d).


El legado sigue vivo con Aida Luz

Aida Luz Villa ha sido siempre la guardiana de la música de su padre Abel Antonio, hoy empuña las banderas de su legado, para que perdure en el tiempo y sirva de referente a nuevas generaciones, tiene claro el aporte que le hizo ‘el padre del acordeón’ a la música vallenata, lo que le da impulso para llegar mucho más lejos en el horizonte de preservación y conservación del vallenato.


De su padre heredó el canto, las buenas costumbres y la vena para componer, aunque su musa de inspiración sea distinta a la de su progenitor, Aida Luz no le compone a las parrandas, ni al amor por las mujeres, ni a nueve noche de velorio, en sus poesías siempre exalta al creador y el amor que le profesa a Dios. En sus presentaciones siempre complace a su público cuando le piden canciones de Abel Antonio.


Motivada, por amor y respeto, sigue aferrada a la imagen intangible de lo que representó para ella la figura paterna que, aunque ya no pueda despertar en la mañana, darle un abrazo y sentir como retribución sus caricias, sí es consiente del valor que le dio el juglar a la cultura musical de Colombia. “Mi papá fue el primero en muchas cosas, en implementar el acordeón en las grabaciones vallenatas, abrió el camino para que otros lo hicieran, en los concursos en festivales siempre interpretan canciones de mi papá, los reyes vallenatos las incluyen en sus repertorios”, sostiene con mucho orgullo la hija de Abel Antonio.


En el año 2019, Aida Luz con el apoyo de sus hermanos creó la Fundación Abel Antonio Villa, desde donde trabaja en varias direcciones, para construir tejido social y contribuir con el desarrollo de las comunidades: rendir honores y mantener viva la memoria del juglar Abel Antonio Villa, para lo cual se realiza cada año una versión de los premios, donde se destaca el talento de los portadores de la música y la cultura del país; educar y empoderar a nuevas generaciones para que desde niños desarrollen su potencial artístico y además, contribuye con la salvaguardia del folclor vallenato, desde su condición de heredera de un legado que se escribió con letras de oro.


“Las categorías infantiles se crearon en los premios para despertar ese amor de los niños por el acordeón y que a través de este instrumento, muestren todo su talento. Creo que a mi papá ver tocar a un acordeonero en una parranda le definió el destino. Los juglares se hacen desde pequeñitos y el mayor reto de la fundación es cumplir con las metas y proyectos de mi padre y que los premios tengan la altura que le queremos dar a la figura de este gran juglar vallenato”, puntualizó Aida Luz.

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