

El Festival, memoria y leyenda vallenata
“Traer los acordeoneros de más renombre, los mejores verseadores a improvisar y que vengan los cantantes de otras naciones a cantar el amor amor en Valledupar”: Hernando Marín. Cade mes de abril, la ciudad de Valledupar – Cesar, al norte de Colombia, se convierte en el escenario anfitrión de agentes culturales que les rinden culto a las tradiciones asociadas al folclor vallenato, en la celebración del Festival de la Leyenda Vallenata que este abril llega a su versión número 5


Este 30 de abril, documental ‘Jorge Oñate - memoria inmortal que conquistó la gloria del vallenato’
El documental está basado en testimonios de familiares, amigos, colegas, seguidores y compañeros de agrupación, quienes aportan recuerdos y anécdotas de la vida personal y musical de Jorge Oñate. Hablar del maestro Jorge Oñate es descubrir el encanto de un canto tan precioso como melodioso y llenar de riqueza musical el oído. Su talento era tan grande, que su principal competencia era con él mismo, porque no reconocía rival, no le daba tal estatus a ninguno, por eso siempre


Desde hace 40 años ‘Ausencia sentimental’ no se borra del corazón vallenato
Silvio Brito y Rafael Manjarrez se volvieron a encontrar para cantar 'Ausencia sentimental. Foto Suministrada. “Ya comienza el Festival, vinieron a invitarme, ya se van los provincianos que estudian conmigo, ayer tarde que volvieron preferí negarme, pa' no tene' que contarle a nadie mis motivos. Yo que me muero por ir y es mi deber quedarme, me quedo en la Capital por cosas del destino”. Cuando el compositor Rafael Manjarréz tomó su guitarra e interpretó las primeras líneas


Los poetas cantores y el río
Río Guatapurí en la Sierra Nevada. Foto Sherowiya. Es profunda la pena de los poetas. Atónitos, han visto debilitarse los lazos que desde el principio de los tiempos han sujetado la conexión hombre/río, poesía/naturaleza, la cual soñaban indisoluble, sin siquiera sospechar que sería herida de muerte y que a ellos les tocaría vivir el doloroso trance de asistir a la agonía de la musa o inspiración, retoño nacido de esa relación. La última vez que la vieron era un ente marchito


Ovidio Granados, desde el corazón del acordeón
Ovidio 'Villo' Granados Sus manos firmes le dan vueltas al último destornillador que sujeta la tapa del instrumento azul con botoncitos blancos y forma de cajón por dentro. El hombre septuagenario separa una violina de la estructura interna, la desliza sobre un mueblecito de fuelle y pedal, parecido a los de las máquinas de coser, al que le da unos pedalazos que desencadenan una melodía que varía el sonido conforme es cambiada de posición. “El acordeón es profundo”, dice el








