

Calixto Ochoa desde Valencia de Jesús, ‘Todo es para ti’
Calixto Ochoa. Foto suministrada. El polifacético acordeonero, cantautor y Rey Vallenato Calixto Antonio Ochoa Campo, quien nació el 14 de agosto de 1934, sobresalió en el folclor quedando su nombre enmarcado en ‘Los sabanales’ hasta encerrar en su pensamiento cientos de canciones estructuradas con un estilo propio lleno de amores y esa sapiencia que hasta sus últimos días supo cultivar. Es así como quedaron inéditos dos cantos jocosos, ‘La araña’ y ‘Qué me calle la boca’.


Para Náfer Durán dejar de tocar su acordeón es morir en vida
Náfer Durán con su fiel compañero, el acordeón. Foto suministrada. No tocar el acordeón para el Rey Vallenato Náfer Santiago Durán Díaz, es morir en vida porque desde los siete años ha estado pegado a su vida, y es el más grande tesoro musical porque le ha regalado paseos, merengues, sones, puyas, cumbias y tamboras. Aquella mañana estuvo sentado al lado de la cerca del patio de su casa de El Paso, Cesar, notando como el sol asumía su rol para dar calor, comenzando a darle


Gustavo Gutiérrez no pudo medir la distancia del cariño que sangró su corazón
Gustavo Gutiérres Cabello. Foto suministrada. Exactamente hace 40 años se escuchó interpretar a Diomedes Díaz con el acordeón de Gonzalo ‘El Cocha’ Molina, unos sentidos versos que eran el vestido entero de la canción ‘Sin medir distancias’, donde en el recorrido apareció una herida que se negaba a cicatrizar. Es así como el compositor Gustavo Enrique Gutiérrez Cabello, exclamó. “La herida que siempre llevo en el alma, no cicatriza. Inevitable me marca la pena que es infinita


Dos cantos de ausencia: ‘No voy a Patillal’ y ‘A Potrerillo no vuelvo más’
Rafaael Escalona, Armando Zabaleta, Samuel Martínez. Foto suministrada. Los compositores Armando Darío Zabaleta Guevara y Samuel Antonio Martínez Muñoz, en años diferentes decidieron no ir más a dos pueblos porque al primero lo mataba la tristeza y al segundo corría peligro su vida. Desde distintos puntos de la inspiración lograron contar aquellos hechos que los marcaron de por vida, y eran motivos para olvidarse de esos territorios del departamento del Cesar. Todo tuvo su ep


Bertha Mejía, la mujer que conquistó Diomedes Díaz, partiendo de un beso
Bertha Mejía, el primer amor de Diomedes, acompañada de su hija Rosa Elvira. Foto suministrada. Los amores en la música vallenata la mayoría de veces quedan registrados en canciones, siendo el testimonio de esos encuentros que algunas veces son a escondidas, como el caso del joven Diomedes Díaz Maestre con su paisana Bertha Rosario Mejía Acosta, De esa unión nació Rosa Elvira, exactamente cuando el muchacho ‘Medes’, como ella lo llamaba, tenía 17 años. En pasados días falle









