• Mary Mosquera @mary.mosquera

El milagro de la Divina Pastora, una leyenda que pervive en Codazzi


Imagen suministrada por Miguel Antonio Ricardo Serna.

El Cesar es un territorio rico en cuentos, historias, mitos y leyendas; de relatos de abuelos sentados en rondas de patios contándolos de manera oral a sus nietos; crónicas de mayores que van haciendo transición y enriqueciéndose siempre que son trasmitidas en el siguiente relevo generacional, lo que evita que mueran y, por el contrario, pervivan en las memorias de las menores.


Una de esas leyendas cuenta que, en los años 1910, cuando Codazzi era un caserío que no alcanzaba a sumar cien casas en la zona urbana, cierta generación de indígenas yukpas cimarrones, asentados en la parte alta de la Serranía del Perijá, tenían la costumbre de bajar al caserío cada cierto tiempo y comerse a la gente.


Los Yukpas venían siempre a Codazzi, un caserío pequeño. Ellos eran cimarrones y cuando bajaban al pueblo encontraban a las mujeres lavando ropa o ‘loza’ en el río Magiriaimo y como las veían solas, las cazaban con flechas para matarlas y comérselas; lo mismo hacían con los niños o cuando encontraban a un hombre en el monte cazando y estaba solo”. Este es un fragmento del relato de Miguel Antonio Ricardo Serna, un codacense que contó a Nicho Cultural cómo cada septiembre se conmemore la ‘Fiesta de los Milagros de la Divina Pastora’ o en lengua Yukpa de la “mamachia”.


En un relato, Miguel Ricardo cuenta que los pobladores, cansado con la situación y desapariciones secuenciales ocasionada por las persecuciones de los indígenas el pueblo, decidieron buscar ayuda y empezaron a rezarle a la Divina Pastora. “La gente estaba candada de esa situación, entonces hicieron una procesión el 15 de agosto con la imagen de La Divina Pastora pidiéndole con mucha devoción que amansara a los indios y cuentan, que el siete de septiembre de ese año, la Virgen se les apareció allá arriba en la Serranía a los yukpas y los amansó, desde entonces ese territorio lo llamaron Sierra el Milagro” puntualizó.


El milagro de la Divina Pastora se conmemora en Codazzi los siete de septiembre, con desfiles, bailes y procesiones, porque supuestamente ese día, del año 1914, ocurrió la rendición pacífica de los indígenas que hasta entonces habían amedrentado a la población y reducido el pueblo a cenizas. Los indígenas habrían decidido, por su propia voluntad, acogerse a la civilización y desde entonces en agradecimiento a la Divina Pastora tanto indígenas como mestizos, negros o blancos, celebran el milagro.


Este año el pueblo se mezcló en las calles para conmemorar una leyenda que se convirtió en historia y en hermandad compartieron con quienes, según la leyenda significaban una temible amenaza.

Cabe recordar otra leyenda que se convirtió en historia protagonizada por indígenas, lo sucedido con la leyenda vallenata, que se conmemora cada año con el festival vallenato, cuando la Virgen Milagrosa hizo potables las aguas de la laguna de Sicarare, envenenadas por un grupo de indígenas perseguidos por los españoles. Este el legado mitológico se hace presente los siete de cada septiembre cuando en el municipio de Agustín Codazzi se conmemora la fiesta de la Divina Pastora o Los Milagros de la Divina Pastora.


Municipio de Agustín Codazzi


A 175 mil hectáreas de tierra, conformadas por calles que circundan 42 barrios, cuatro corregimientos y 46 veredas, con distancia de 50 minutos de la capital del departamento del Cesar, se le dio el nombre de Agustín Codazzi; una población pujante que en la década de los 60 fue conocido como la ciudad blanca de Colombia por sus inmensos cultivos algodoneros, es un pueblo caluro con raíces agropecuarias, suelos fértiles y un cimiento tapizado de minerales.


La idiosincrasia de los codacenses, como todo pueblo del Cesar, permanece intacta al igual que el conocimiento cultural, musical y ancestral de su municipio, sus mitos y sus leyendas, pese a que el paso de los años ha intentado borrar de las memorias de los más de 80 mil habitantes, sigue habitando en las reminiscencias de los abuelos.


Son varios los codacenses que recuerdan que el nombre de esta población hace honor a Juan Bautista Agustín Codazzi Bartolotti, un ingeniero militar, cartógrafo y geógrafo italiano que falleció en este territorio el 7 de febrero de 1859, cuando adelantaba una comisión corográfica por tierras de la región Caribe; expedición que arrojó un sinfín de datos que sirvieron de insumos para elaborar el mapa de Colombia.


Agustín Codazzi, nació el 12 de julio de 1793 en Lugo una ciudad italiana, en 1850 arrancó una expedición por las 36 provincias en las que estaba dividido el país, trabajo que serviría para levantar un mapa corográfico; por un espacio de dos meses pernotó en este poblado donde lo sorprendió una malaria que lo llevó a morir en una casita de bahareque donde posteriormente se construyó la Casa de la Cultura municipal.


La comisión corográfica que realizaba Agustín Codazzi fue un proyecto científico impulsado por el gobierno de la República de la Nueva Granada (hoy Colombia), tenía como objetivo hacer una descripción completa del país y levantar una carta general y un mapa corográfico de cada provincia con los correspondientes itinerarios y descripciones particulares.

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