Puerto Escondido y la evidencia de ser cuna protectora del Bullerengue
- Redacción Nicho Cultural
- hace 1 día
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Cerrado el telón del Festival Nacional del Bullerengue 2026, sus organizadores emprendieron preparativos para la celebración de sus cuatro décadas a realizarse el próximo año, del 23 al 27 de junio, con cinco una gran fiesta en honor a la tradición, la música, la alegría y el orgullo del patrimonio cultural de Puerto Escondido – Córdoba, que con el certamen ratifica que es la cuna protectora de este baile cantao que por generaciones ha acompañado la vida de las comunidades negras en Córdoba, Sucre y Bolívar.
Fueron cinco días durante los cuales Puerto Escondido acogió a propios y visitantes para, una vez más, entregarse a la exaltación de las tradiciones que rodean el bullerengue;esta vez con el acento especial puesto en Delia Zapata Olivella, motivado por el centenario de su natalicio que inspiró que el 2026 haya sido declarado ‘Año Delia - Un centenario de danza y reexistencia’.
Las agrupaciones bullerengueras participantes del 39° Festival Nacional del Bullerengue subieron al escenario y dejaron en él toda la alegría, talento, destreza y creatividad con sus cantos y danzas, con la mirada puesta en el deleite de la gente, la salvaguardia de esta tradición folclórica de la región Caribe colombiana, pero sobre todo la posibilidad de ubicarse en el pedio de ganadores, cuadro que quedó de la siguiente manera.
El grupo Juventud Alegre, de San Juan de Urabá - Antioquia, se catapultó como la gran triunfadora del Festival, seguida de Palmeras de Urabá, de Necoclí – Antioquia, y Bulla Raíz, de Barranquilla – Atlántico, en segundo y tercer puesto, respectivamente.
Fueron galardonados también por dejar en alto la esencia de la tradición bullerenguera: ‘Viva Puerto Escondido’, del grupo Afrotambó, de Marialabaja – Bolívar, que ganó, además, los galardones al mejor ejecutante de Tambor Alegre (Luis Alfonso Valencia) y al mejor Totumero; Angélica Gutiérrez, de Bulla Raíz, fue proclamada como la mejor cantadora; Brayan Minota, de Renacer Ancestral, de San Juan de Urabá, como mejor cantador; Nady Palomino, de Herederos del Bullerengue, de Martialabaja – Bolívar, como mejor bailadora; Boris Alonso, del grupo Travesía, de Medellín, fue el mejor bailador, y Luis Medrano, de Bullerengue Pa’ Vendé, de Puerto Escondido – Córdoba, se llevó el premio al mejor ejecutante de Llamador.

Dentro de los atractivos del certamen estuvo ‘Nuestra Casa Típica’, decorada por la Alcaldía de Puerto Escondido, a través de un equipo de la Secretaría de Competitividad, Agroindustria y Turismo, que se convirtió en uno de los espacios más especiales del Festival, ya que evocó las casas de antaño y permitió a propios y visitantes reencontrarse con sus raíces. “Cada detalle fue pensado para transportar a quienes la recorrieron a esos tiempos que hacen parte de nuestra historia, convirtiéndose en un punto de encuentro para compartir, recordar y disfrutar de la esencia de nuestro municipio”, expresaron los organizadores.

Una de las más felices en el Festival, fue sin duda Nuria Sánchez Simancas, quien este año recibió el homenaje del certamen, por su entrega a la cultura bullerenguera a través de su vida que es memoria viva, portadora de saberes ancestrales y protagonista de un legado que ha unido generaciones.
La nueva soberana de reinado

Por otro lado, Deilis Gómez Tejada, de 22 años, representante de Cartagena, destacó sobre las 13 participantes y fue coronada como la reina del Festival Nacional del Bullerengue 2026 – 2027. Como virreina fue proclamada la representante de San Juan de Urabá, mientras que las representantes de Carepa, Puerto Escondido y Sincelejo, fueron elegidas como primera, segunda y tercera princesa, en su orden.
Tras su triunfo, la nueva reina dedicó un mensaje inspirado en Ceferina Banquez, orgullo de María Labaja y conocida como la reina del bullerengue, quien falleció en Cartagena en 2023, a sus 80 años:
“La gran Ceferina Banquez una vez dijo: “La violencia y la división por la lucha del poder me quitaron todo. Y justo cuando pensé que ese era mi fin, el Bullerengue se encargó de devolverme eso que me habían quitado y más.” Nuestros ancestros no nos heredaron esta tradición para que construyéramos fronteras. No nos dejaron el tambor para dividir territorios, ni el canto para alimentar egos. El Bullerengue nació de la resistencia, de la comunidad, del abrazo colectivo, de la necesidad de encontrarnos cuando el algunos intentaban separarnos. Se nos olvida que la lucha es por preservar la tradición, no controlar espacios, no para imponer, ni para decidir quién pertenece y quién no pertenece. Se nos olvida que nadie es dueño del Bullerengue. El Bullerengue no tiene propietarios. El Bullerengue es un legado que recibimos prestado de quienes ya partieron y que debemos entregar fortalecido a quienes vienen detrás. Mi compromiso con el Bullerengue no nace hoy. Mi compromiso nació hace años, cuando entendí que esta tradición me había regalado mucho más de lo que yo podría devolverle en una sola vida. Por eso mi compromiso es servir a la tradición antes que servirme de ella. Escuchar antes que imponer. Construir antes que dividir. Entender que el verdadero liderazgo cultural no se mide por el reconocimiento que recibimos, sino por el legado que dejamos. El verdadero triunfo para todos será que nuestros niños quieran seguir cantándolo, que nuestros jóvenes quieran seguir bailándolo y que nuestros mayores se sientan orgullosos de lo que estamos construyendo. Si algo nos enseñó Ceferina es que el Bullerengue tiene la capacidad de devolver lo que la división nos quita. Entonces no permitamos que el ego destruya lo que generaciones enteras construyeron con amor, sacrificio y resistencia”, expresó la joven reina.










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